Romina viviendo en Malta | Cómo emigrar sin miedos

Cómo emigrar a España sin miedos

Quienes me conocen saben que me he mudado unas cuantas veces, que he recorrido más de 30 países, viajando de vacaciones o trabajando en remoto. Soy una apasionada del movimiento y una defensora de la inmigración y el nomadismo. Por eso, muchas personas me preguntan últimamente ¿pero cómo hago yo para emigrar a España? Parece tan difícil todo. ¿Cómo haces para ir y venir y vivir donde te da la gana haciendo lo que te gusta? 

La verdad es que no fue fácil. A lo mejor para otras personas sí, pero para mí no lo fue. Ahora miro atrás y me doy cuenta de todos los sueños cumplidos y me emociono. Me siento orgullosa de haber alcanzado tantos logros y de haber hecho lo que quería. Pero no siempre fue así. De hecho, en este artículo no te voy a hablar de cómo emigrar a España sin miedos sino con ellos.

Mi primera vez lejos de mi ciudad de origen

Cuando salí de Mar del Plata para mudarme a Palma de Mallorca con 17 años la ilusión era más fuerte que mis miedos, pero eso no los hizo desaparecer. Tenía miedo de que mis amigos se olvidaran de mí, de no ser capaz de hacer nuevos amigos, de no poder ir a la Universidad, de sentirme sola, de no adaptarme. Y por un tiempo fue así. Todos esos miedos se hicieron realidad.

Al llegar a España, empecé a sentirme bastante sola. Tenía a parte de mi familia conmigo pero sentía que no encajaba en ese nuevo entorno, y cuando intentaba hacer amistades las cosas no salían bien. Me apunté al gimnasio para hacer ejercicio y conocer gente pero al poco tiempo tuve una mala experiencia con las personas que conocí y decidí alejarme. 

Al haber terminado la secundaria en Argentina, no podía ir a la escuela como mi hermana y hacer amigas ahí, pero tampoco podía empezar la Universidad sin antes pasar el acceso o selectividad. Para colmo de males, empecé a trabajar al mismo tiempo que estudiaba para los exámenes de ingreso y eso me pasó factura. Me quedaba dormida frente a los libros y apuntes. Quise ir a una academia para que me ayudara a estudiar y era demasiado cara para poder pagarla en ese momento con lo poco que ganaba.

Llegó el día en que sentí que luchaba contra viento y marea, que las cosas eran demasiado complicadas y tuve la tentación de bajar los brazos. Por suerte, un día de esos en los que me quedaba dormida mi papá me dijo “no hace falta que trabajes, si querés entrar en la Universidad centrate en estudiar para el acceso, ya tendrás tiempo de trabajar”. Eso me alivió bastante. Ya no tendría dinero para mis gastos personales o tendría que seguir pidiéndolo a mi familia, pero al menos podía enfocarme en lo que tanto deseaba que era estudiar.

Mi primera vez viviendo fuera de casa

Cuando tenía 19 años, y tras haber entrado en la Universidad y empezado la carrera de Historia, me di cuenta que no me gustaba nada y que yo quería ser reportera de viajes. Así que me mudé de Palma de Mallorca a vivir a Madrid y estudiar Periodismo pero tampoco fue fácil. En ese momento, no contaba con ahorros y mi familia no estaba del todo conforme con mi mudanza a Madrid. La veían una ciudad peligrosa para mí y preferían que me quedara con ellos en Palma. Yo también estaba llena de miedos pero me lancé a la aventura.

Cuando llegué a Madrid, seguí teniendo miedos. Incluso tuve ataques de ansiedad, por no saber gestionar bien mis emociones. Ojalá hubiera sabido todo lo que sé ahora sobre coaching, desarrollo personal y gestión de emociones. Pero no lo sabía y aprendí a vivir con las emociones todas revueltas y más tarde o más temprano fui cumpliendo mis sueños, el de vivir sola, el de recibirme como periodista, el de recorrer Europa, el de tener un trabajo que me guste y muchos más. ¿Pero cómo? Planificando y afrontando mis miedos. Y sobre todo, creyendo en mí. 

Hoy me gustaría compartir con ustedes ese cómo lo hice para que se animen a viajar, a migrar o simplemente a mudarse a otro barrio u otra ciudad, porque puede que al principio sea difícil, pero estoy segura de que merecerá la pena. Salir de nuestra zona de confort siempre merece la pena.

¿Cómo emigrar a España si tengo miedos?

Cambiar constantemente de casa, de ciudad o incluso de país, no es fácil. Y aunque no sea constantemente, tampoco es fácil hacerlo una primera vez. Aparecen miedos que antes no teníamos y es normal. A veces tenemos miedo a perder nuestras amistades, a no hacer nuevas, a extrañar a la familia, a no adaptarnos, a sentirnos aislados, a no sentir esa comodidad que a veces sentimos cuando no salimos de nuestro entorno “seguro”. Y un largo etcétera. 

Yo misma experimenté todos esos miedos tanto cuando me mudé de Argentina a España como cuando me mudé de Palma a Madrid, incluso cuando volví a vivir a la Argentina después de diez años viviendo acá. Miedos similares a los que aparecen cuando preparo un viaje largo como el de dos meses recorriendo el Sudeste Asiático. O cuando me mudo de casa a otro barrio dentro de la misma ciudad. Están ahí y negarlos sería tontería. 

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Tener claro tu propósito

Para mí es importante tener claro tu propósito más que el cómo emigrar a España o a donde sea. Lo que quiero decir es que tienes que tener claro el para qué te mudas, para qué haces ese movimiento de barrio, de ciudad o de país. Saber si estás buscando calidad de vida, un mejor trabajo, más tiempo libre, vivir con mayor seguridad, etc. Sin este propósito claro, es posible que te mudes a la ciudad equivocada o tal vez que no sepas ver una oportunidad de trabajo o de apoyo externo. 

Tener clara la razón por la cual decides moverte y tenerla presente durante todo el proceso te dará alas y lo que era solo una idea irá tomando forma y color para convertirse un día en tu realidad. Es el motor que te mueve y sin él será difícil avanzar. 

Yo siempre hago una reflexión sobre esto y a veces he frenado planes porque me di cuenta que la razón por la cual las hacía no era suficiente para dar el paso, y otros planes tenían más prioridad para mí. Sin embargo, cuando mi para qué estaba claro y yo estaba a gusto con él, no solo las cosas salieron mejor de lo que planeaba sino que además me permití disfrutar del proceso. 

Temas más prácticos antes de emigrar a España

¿Cuánto Dinero necesito?

Para emigrar a España, por ejemplo, vas a necesitar dinero, al menos para el billete de ida, aunque en algunos casos también para el de vuelta. Esto depende del tipo de documentación con la que viajes. Teniendo pasaporte europeo no te pedirán billete de regreso.

Si te mudas a España desde un país cercano, posiblemente el tema del dinero no sea tanto problema. Pero si te mudas de Argentina a España, como fue mi caso, necesitarás una importante suma de plata para pagar el pasaje de avión

Una vez que estés en tu destino necesitarás algo de dinero ahorrado para mantenerte si no tienes un trabajo asegurado o alguien que te ayude un tiempo. Incluso aunque tengas un trabajo asegurado es ideal que tengas cierto dinero ahorrado para prevenir sustos. Cuando mi papá volvió a España con nosotras a cuestas, no lo tomaron del trabajo como le habían prometido y gracias a que él tenía algo ahorrado, pudimos vivir un tiempo. 

Si tienes familia posiblemente necesitarás más dinero ahorrado o quizá te convenga viajar primero e instalarte bien antes de traer al resto de la familia. Una persona sola se acomoda más fácilmente que toda una familia. Al menos así lo veo yo. No serás la primera ni la última que lo hace así. Eso seguro.

¿Cómo hago con el tema de la vivienda o alojamiento?

En cuanto a la vivienda, es todo un tema. Hay personas que viajan haciendo couchsurfing y así pueden vivir por el mundo sin pagar alojamiento ni un solo día. Hay otras que prefieren pagar hoteles de lujo y tener todas las comodidades al llegar a un lugar nuevo. En mi caso, cuando viajo suelo hospedarme en casas de amistades, familiares, o apartamentos de Airbnb si no conozco a nadie o no quiero molestar o prefiero un espacio acogedor para estar sola o con mi familia.

Cuando ya me quedo en una ciudad más tiempo, busco compartir piso con gente local, para ahorrar y para sentirme lugareña. Al menos fue así hasta que me fui a vivir en pareja y después nació nuestro hijo. Ahora ya comparto vivienda con ellos. Y si volviéramos a emigrar o a mudarnos dentro de España, me aseguraría de tener un alojamiento cómodo antes de trasladarnos, aunque no sea el definitivo.

La realidad es que no siempre he estado a gusto en las casas que he vivido o con las personas que he compartido y creo que lo podría haber hecho mucho mejor de haber contado con unos ahorros para tener más tiempo de buscar. Pero bueno, lo hecho, hecho está. Para mí, lo importante siempre fue que esté cerca de donde trabajo (si trabajo desde casa, genial), cerca de supermercados o almacenes donde hacer la compra diaria, y que el barrio cubra mis necesidades y deseos sin excederse de mi presupuesto. En esto, “cada persona es un mundo” y “para gustos los colores”.

No menciono el tema de papeles porque es para hablar largo y tendido y lo dejo para otro momento. Doy por hecho, que el tema de documentación legal está resuelto por un lado o por otro.

Confiar en tus capacidades

Cuando decides emigrar, aparecen muchas vocecitas, internas y externas que hablan desde el miedo. A veces te dicen “no te vayas, allá están peor”, o “vas a ir para fregar platos, para eso quedate acá”, o “allá siempre vas a ser migrante, las cosas no son fáciles” y otras muchas frases similares. Si te dejas llevar por esos pensamientos, sean tuyos o de otras personas de tu entorno, llegará el día en que sientas que no eres capaz de hacerlo

Es importante que confíes en tus capacidades, tanto si es la primera vez que vas a migrar como si ya lo has hecho en dos o tres ocasiones. Salir de casa no será fácil pero tampoco imposible. Vivir en la ciudad que deseas puede ser complicado pero no imposible. 

Si tienes tu propósito claro, si has hecho las investigaciones necesarias y cuentas con el dinero suficiente para el traslado y un alojamiento donde aterrizar, confía. Confía en que todo saldrá bien y en que si algo se complica, sabrás solucionarlo.

¿Qué hay del tema de amistades?

Para mí este es un tema que se deja para el final pero es de los más importantes porque si hay algo que va a hacerte pensar que emigrar a España fue un error es sentirte sola. Por eso, creo que es importante rodearte de personas que estén en tu misma sintonía, que les guste hacer las mismas cosas o que compartan rutinas.

En mi caso, el tema de las amistades siempre me afectó de alguna forma u otra. Cuando llegué a Palma a vivir por primera vez en 2004, automáticamente me hice amiga de unos chicos argentinos, hijos de un amigo de mi papá. Pero trabajaban y no vivían cerca de nuestro barrio, así que yo empecé a buscar amistades en el gimnasio de mi barrio, que resultaron un fiasco. 

Poco después, nos mudamos de barrio y un día estando en la playa, bastante lejos de casa, conocimos a una chica argentina que casualmente vivía cerca. Ella fue mi cable a tierra durante mucho tiempo, mi conexión con Argentina, con Mar del Plata (sí, era de la misma ciudad natal que yo). Y hasta unos años después de haber dejado Palma para vivir en Madrid, fue una de las personas más importantes de mi vida. También lo fue una amiga mallorquina de la Universidad con la que me llevaba muy bien y con la que decidimos ese primer año dejar la carrera de historia para hacer algo diferente. Años más tarde, volveríamos a compartir comidas en el comedor universitario de su facultad pero en Madrid. 

¿Qué pasa con las amistades al volver a emigrar?

Cuando en 2012 decidí irme a vivir a Buenos Aires por dos meses, no sabía que me encontraría a una amiga de la infancia viviendo en la ciudad después de más de diez años viviendo en Miami. Compartir esos dos meses con ella fue mágico. La casualidad hizo que viviéramos muy cerquita la una de la otra así que al salir del trabajo iba a verla y hacíamos la compra juntas o nos íbamos a cenar o algo. Yo casi no tenía amigas en Capital porque nací en Mar del Plata, y mucho menos a la vuelta de donde estaba parando, así que encontrarme con ella fue maravilloso. Después de esos meses, ella se volvió a Miami y yo a Madrid, pero la vida nos juntó ahí y fue genial. 

Cuando volví a vivir a Madrid después de esos dos meses en Buenos Aires, no me adaptaba. Me cambié de casa varias veces. Y como había estado seis años sin ir a Argentina, me volví muy apegada a mis amistades de allá, así que imprimí fotos de mis reencuentros y dormía con ellas sobre mi cabeza. Creo que eso no ayudaba demasiado.

La verdad es que cuando miraba mi habitación (en dos casos muy pequeña) y veía aquel desorden me decía “mi casa es un desastre, mi vida también”. No conseguía acomodarme y me sentía perdida. Repetirme esta idea de que era todo un desastre no me ayudaba en nada. Solo lo empeoraba. Ahora soy consciente de eso.

Empecé a trasnochar bastante. Me divertía, no lo niego, pero salía muchísimo y seguía sin saber qué quería de la vida. Por momentos me quería volver a vivir a Argentina, por momentos me quería ir a recorrer Latinoamérica, África, incluso irme a vivir a Inglaterra con mi hermano. Lo que me salvaba de la melancolía y la confusión, eran las charlas con las amigas de la oficina a la hora de la comida, a la vuelta del trabajo (algunas vivíamos en el mismo barrio) o de merienda el fin de semana. 

Aunque no sé si en aquel momento valoré lo suficiente la importancia de esas amistades, fue una de las razones por las cuales seguí en un trabajo que no acababa de gustarme. Mis amigas de la oficina me arroparon durante los cuatro años que estuve trabajando en esa empresa y día tras día se convirtieron en mi familia. A día de hoy, conservo muchas de esas amistades y nos seguimos reuniendo cada tanto para recordar aquella época. Ahora la mayoría estamos casadas y algunas con hijos y nuevas rutinas, pero la amistad sigue ahí.

¿Es bueno tener una rutina al emigrar?

Cuando empecé a viajar lo que quería es huir de la rutina. Quería aventuras. Las canciones de Calle 13 me hablaban de eso y también muchos viajeros a los que seguía en redes. Lo escuchaba constantemente: si piensas que la aventura es peligrosa, prueba la rutina, es mortal. Y a día de hoy sigo leyéndola en muchos sitios. 

La realidad es que me encanta la aventura tanto como la rutina. Me costó tiempo entenderlo y aceptarlo pero cada vez que me hago una rutina me siento tranquila. Me gusta mucho planificar como para dejarme llevar por las circunstancias. De hecho, durante mi viaje por el Sudeste Asiático donde no sabía donde iba a dormir cada noche, a veces me resultaba emocionante y otras súper estresante

Desde que en el año 2014 estuve viviendo entre Argentina y España, y trabajando en remoto desde distintas ciudades de Argentina y viajando sin parar, me di cuenta que necesitaba la rutina. Recuerdo aquel agosto en el que después de un viaje a Mendoza le dije a David “necesito que estemos dos meses sin viajar” hasta la boda. Y me miró sin entender nada. ¿Acaso no quería vivir viajando? Sí, eso quería, pero era agotador y necesitaba estar quieta para ir a pilates cada martes y jueves, para reunirme con mis amigas a cenar los miércoles. Para tener una rutina. Así fue como descubrí que la rutina no es tan mala.

Cuando nació Luca, más de lo mismo. Doctoras y amistades nos dijeron que tener una rutina con él para la hora de la comida, la siesta, etc. nos iba a ayudar muchísimo y así fue. Es a día de hoy que va a cumplir dos años que nosotros seguimos respetando esa rutina, incluso sábados y domingos. Es esa rutina la que nos permite ponernos una reunión online a las 21.30 hs porque sabemos que estará dormido. Es esa rutina la que me permite disponer de dos horas entre las 13 y las 15hs para trabajar en mi blog de viajes porque sé que estará dormido. Y es la misma rutina que nos permite organizar los horarios de vuelos y otros viajes para que sean lo más amenos posibles para él y para toda la familia.

Me gustaría conocer tu experiencia

En el grupo de Facebook Mujeres en movimiento, compartimos nuestra experiencia migrando, viajando, viviendo por el mundo y volviendo o no a nuestros lugares de origen. Si eres mujer y estás interesada en saber cómo migrar a España o te gustaría compartir tu propia experiencia de cómo emigraste, eres bienvenida. También me gustaría leerte en los comentarios de este artículo

Si estás por emigrar y tienes dudas o si ya has migrado y te sientes perdida, cuéntanos cuáles son tus miedos, tus preocupaciones, qué es lo que te está frenando a vivir la vida que deseas.

Cuando vamos en busca de nuestros sueños, leer la experiencia de otras personas que ya lo han cumplido, ayuda muchísimo y se convierte en esa otra vocecita que nos dice “tú puedes, animate, eres capaz”. Si realmente es lo que deseamos, sabremos cómo emigrar a España con nuestros miedos a cuestas y felices de hacer lo que soñamos. ¿Qué opinas?

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Soy Romina Hidalgo Marchione, coach personal experta en cumplir sueños, y estoy acá para acompañarte a diseñar la vida que deseas.
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