Qué son las creencias limitantes y como deshacerse de ellas

Creencias limitantes: qué son y cómo deshacerse de ellas en 3 pasos

Puede que hayas escuchado hablar de las creencias limitantes pero aún no sepas bien qué son o cómo te afectan en tu día a día. O quizá ya sabes cuáles son esas creencias que te están limitando a hacer lo que deseas pero no sabes cómo eliminarlas. En cualquier caso, en este artículo te voy a contar como deshacerse de las creencias limitantes en 3 pasos.

¿Qué son las creencias limitantes?

Son esos pensamientos que hemos ido construyendo a lo largo de nuestra vida sobre la realidad que nos rodea y que nos impiden avanzar. 

Las creencias en sí son una forma de ver el mundo y pueden ser ideas neutras, potenciadoras o limitantes. Éstas últimas son las que te impiden crecer, avanzar en tu desarrollo personal y profesional y conseguir tus objetivos. 

Se llaman creencias limitantes porque limitan tu potencial impidiendo que consigas tus metas, que logres lo que deseas. 

Se trata de ideas, opiniones, pensamientos que consideramos ciertos aunque no lo sean. Por nuestra propia experiencia de vida o por lo que nos han dicho, hemos creído en esas ideas y no las cuestionamos, aunque nos estén bloqueando e impidiendo avanzar.

Ejemplos de creencias limitantes

Quizá piensas que no eres buena en nada o que te cuesta mucho aprender algo nuevo. Puede que creas que eres torpe, tonta, lenta o que no vales para determinadas áreas. Incluso, a lo mejor te planteas que no es correcto hacer determinada cosa o no está bien comportarse de una manera aunque lo desees. 

Algunas de las creencias limitantes que he escuchado decir a mis clientas: “la vida es así, en cualquier trabajo voy a encontrar gente falsa”; “todo es esfuerzo en la vida, sin sacrificio no merece la pena”; “soy demasiado tímida para relacionarme con la gente”; “mi vida es aburrida”; “necesito que los demás me digan que estoy haciendo las cosas bien”; “soy muy mala con la tecnología, ya estoy mayor para aprender”. 

¿Cómo se originan las creencias limitantes?

Principalmente, se crean en nuestra infancia temprana, de los 0 a los 6 años. Todo lo que nos dicen en esta etapa, lo asumimos sin cuestionarlo. Y no solo lo que nos dicen, también las actitudes y la forma en que nos relacionamos con los adultos. Si nuestros cuidadores nos repiten una y otra vez que somos malas o torpes o egoístas, es muy probable que nuestro cerebro infantil se lo crea.

También pueden crearse creencias limitantes a lo largo de nuestra vida. Quizá pensamos que no podemos hacer algo determinado porque lo hemos intentado una vez y no pudimos. O quizá un profesor o un familiar nos dijo que no podíamos hacerlo o nos llamó de una determinada manera que nos hizo creer que éramos eso que nos dijo.

Hace poco contaba mi experiencia personal con un profesor de matemáticas a los 12 años. Él me preguntó delante de toda la clase si yo era tonta porque preguntaba tanto. Me avergonzó muchísimo y durante un tiempo no quise volver a preguntar nada más. Es cierto que el hecho de que mi mamá me dijera que yo preguntaba mucho porque soy curiosa y quiero aprender, ayudó a que volviera a preguntar. De hecho, a lo largo de mi adolescencia y juventud he seguido haciendo muchas preguntas en clase cuando algo no me quedaba claro. También en el trabajo, donde me apodaron cariñosamente “Romina preguntina”. De adultos, las cosas se ven de otra manera, pero en la infancia este tipo de cosas pueden crearnos creencias limitantes muy arraigadas que nos bloquean de adultos.

¿Cómo deshacerse de las creencias limitantes en 3 pasos?

  1. Identificar la creencia que te está limitando. Y tomando consciencia de qué manera te está perjudicando. Busca ejemplos de que esa creencia sea verdad y busca ejemplos en los que esa creencia no se cumpla. Pregúntate cómo sería tu vida sin esa creencia.
  2. Sustituir la creencia limitante por una creencia potenciadora. Por ejemplo, si crees que en la vida todo requiere esfuerzo, podrías sustituirla por algo así como “en la vida hay cosas que requieren esfuerzo y hay otras que no”. Como ves, no tiene porqué ser un cambio drástico, con un pequeño cambio puede funcionar. Pregúntate ¿cómo sería tu vida si creyeras esta idea nueva?
  3. Repetir la nueva creencia hasta que la hayas incorporado a tu forma de pensar. Esto puede llevarte más tiempo si la creencia anterior estaba muy arraigada. Esfuérzate por encontrar ejemplos de la nueva creencia que destierren a la antigua. Con constancia y voluntad, podrás ver el efecto potenciador que tiene en tu actitud y tus comportamientos la nueva creencia.

En los procesos de coaching que facilito a mis clientas empleo herramientas de identificación y cambio de creencias limitantes por creencias potenciadoras, como el Test de Albert Ellis. Y básicamente consiste en poner en duda lo que crees para abrirte a pensar de una manera distinta. Si un pensamiento sobre ti o sobre la vida o sobre los demás o sobre el mundo, te está impidiendo avanzar hacia lo que deseas, no es saludable mantenerlo.

Al abrir tu mente hacia nuevas ideas y formas de pensar, serás capaz de salir de tu zona de confort para crear nuevos hábitos que te permitan crecer y alcanzar tus metas.

Ahora dime, ¿crees que tienes creencias limitantes? ¿haz hecho alguna vez un test para identificar cuáles pueden ser las creencias que te estén impidiendo avanzar? Déjame tu comentario debajo o escríbeme un correo. Estaré encantada de ayudarte. 

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